Las palabras japonesas son otra de mis curiosidades, porque encierran una gran sabidura y un gran significado en una sola expresion.
Actualmente la palabra Kamikaze se le asigna a los ataques perpetrados por grupos terroristas donde el atacante se sacrifica y muere para alcalzar su objetivo.
El termino fue utilizado a finales de la Segunda Guerra Mundial por los traductores estadounidenses para referirse a los ataques suicidas, efectuados por pilotos de una unidad especial perteneciente a la Armada Imperial Japonesa contra embarcaciones de la flota de los Aliados.
Al final de la guerra, los kamikazes habían hundido 34 buques de guerra aliados y dañado otros 368, provocando casi 10 mil muertes. En el bando japonés murieron hasta 4.000 pilotos suicidas, cuyo sacrificio no sirvio de mucho porque el emperador Hirohito se rindió, en agosto de 1945
Los kamikazes eran voluntarios, muchos de ellos estudiantes universitarios impulsados por la lealtad a su patria y su veneración por el emperador.
“Me han regalado la fantástica oportunidad de morir. Este es mi último día. Caeré como la flor de un radiante cerezo”.
En Japón no se utiliza con este sentido la palabra kamikaze. Se prefiere el término «Unidad Especial de Ataque Shinpū
